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GOULASH HUNGARO, GULASH DE HUNGRIA o BOGRÁCSGULYÁS.
ORIGEN:
La palabra Gulash viene de Gulyás, que en húngaro quiere decir vaquero, y el plato en sí se llamaba Gulyás hus, o sea: carne para el vaquero, así que, como se supone, debía ser una forma excelente de comer las mejores partes de las reses, en un mundo en el que la movilidad permanente era exigida y no existía la refrigeración, tal como la conocemos hoy, para conservar los alimentos y preservar su sabor y textura.
El gulash es un plato muy popular en la cocina húngara así como en los países vecinos de Europa central (Eslovaquia, la República Checa), los Balcanes (Croacia y Serbia) y en otros países de la región (Ucrania, Rumania). Se considera como una comida casera y sencilla, debido a que requiere sólo un poco de atención al comienzo durante su preparación, además de estar compuesto por simples trozos de carne y verdura variada. El único problema que presenta este plato es el largo tiempo de cocción de la carne. A pesar de su sencillez y de sus orígenes humildes se puede encontrar servido en la mayoría de los restaurantes.
La preparación de este ancestral plato comido por los pastores centro-europeos (Gulyas), se componía de un guiso cuyos ingredientes principales eran carne cocida, cebollas y sebo. Como veis y es natural, en este goulash primitivo no había ni patatas, ni pimentón, productos que no empezaron a utilizarse hasta bien entrado el siglo XVIII.
Los ingredientes del goulash se oficiaban en cantidad y se dejaba que quedasen secos por reducción, luego la carne se secaba al sol y se envasaba en tripas, lo cual la hacia fácilmente transportable, durante la trashumancia de los pastores.
A la hora de rematar el plato para comerlo, no había mas que añadirle agua, con algunas hierbas aromáticas, nabos, recocerlo y listo.
Hay cierta confusión, entre los eruditos del tema, en determinar si el plato era una sopa o un ragú, aunque esto parece que lo han resuelto diciendo que dependía de la cantidad de agua que usaran en la última cocción. Se supone que al principio, cuando empezaban su periplo, el manjar seria mas compacto y al final de la temporada algo mas licuado el plato, debido a que con el paso del tiempo en labores, comenzaban a escasear los alimentos y se hacía rendir el plato añadiendo más agua.
La fecha en que se empieza a denominar este plato como tal, es difícil de determinar, aunque la opinión de los estudiosos la determinan como anterior al siglo IX, mucho antes de la fundación del estado húngaro, ya que el guiso de carne cocida con alguna verdura, tal vez sea de la misma época en que el hombre descubrió la cocción de los alimentos.
El goulash se prepara tradicionalmente en un caldero especial (bogracs). Existen variantes regionales que se basan en el trozo de buey y en el cuerpo graso (manteca de cerdo o tocino) utilizados. Los puristas excluyen del goulash la ligazón con harina o con vino, lo mismo que el que se agregue nata agria en el momento de servir.
Los húngaros consideran al “Goulasch” vienés (ortografía alemana) como una versión ligera del auténtico goulash, que en su país va acompañado de tarhonya (granos de pasta con huevos, secados y luego salteados en manteca de cerdo con cebollas y perejil) o bien con csipetke (especie de croquetas de pasta con huevos, escalfadas en caldo).
El plato se hizo popular en todo el Imperio austro-húngaro cuando un regimiento en el que cumplían su servicio militar un gran número de pastores procedentes de la estepa del Hortobary (en la Hungría oriental) fue trasladado a Viena y desde esta ciudad la moda del gulyas se extendió a todo el mundo.
Ya hemos dicho en que consistía el plato en un principio, posteriormente se le fue añadiendo paprika (pimentón) y puede hoy en día contener, patatas, tomate, pimientos, cominos y nata. Actualmente tenemos goulash de cerdo, de cordero, de buey, liebre, etc.
Actualmente el goulash es identificado como plato húngaro y algunos lo asocian al uso del pimentón en este plato, cosa que no es cierta, ya que en Hungría se distinguen cuatro preparaciones que llevan pimentón, el ya mencionado gulyas o goulash, que tanto puede ser una sopa o un guiso. Porkolk, que es un estofado caracterizado por la preponderante presencia de la cebolla. El Tokany, que es un estofado con poca paprika, poca cebolla y la presencia de verduras variadas y finalmente todos los platos que contengan paprika y crema de leche llevan el nombre de paprikache.
Los guisados de carne, en otros países, reciben diferentes denominaciones aparte, del estofado y del guiso en cazuela, tenemos Blanqueta, Carbonnade, Civet, Daube, Fricassée, Navarin y Ragout entre otros, que son, en esencia y tal como pasa con muchos platos en Europa, diferentes maneras de preparar un mismo plato, que recibe diferentes denominaciones según cada región, debido por una parte y principalmente a las diferencias del idioma y por otra parte, a la utilización de lagún condimento, hierba o acompañante propio y endémico de alguna región concreta.
El Goulash es un plato es muy adecuado para reponer fuerzas después de un paseo en un día frío, o para aquellos días muy fríos de invierno el los que ni pasear se puede. Para los lectores de Platos Típicos ofrecemos tres recetas: La primera, es la versión más ajustada al plato original propia de Hungría y los países de Europa Central. La segunda versión, está mucho más adaptada a los gustos de Europa Occidental y es la que suele conseguirse en restaurantes y hoteles y la tercera, es la famosa sopa goulash o gulash, también mundialmente conocida.
GOULASH HUNGARO, GULASH DE HUNGRIA o BOGRÁCSGULYÁS.
INGREDIENTES
Para 8 personas
1kg. Aguja, tapa o contratapa de buey, en dados de 2 cm
250 gramos de corazón de buey, en dados de 2 cm (opcional)
30 gramos de manteca
2 cebollas medianas, troceadas
1 diente de ajo
Alcaravea (Carum carvi)
Sal al gusto
2 cucharadas de paprika (1 picante) (se debe utilizar paprika húngaro o un buen pimentón de La Vera).
2,250 litros agua caliente
1 tomate mediano, maduro, pelado y cortado en trozos de 2,5 cm
2 pimientos verdes, sin semillas y cortados en anillos
500 gramos de patatas (papas) peladas y cortadas en dados de 2 cm
Albóndigas de pasta pequeñas de acompañamiento hechas con
1 huevo
3 cucharadas de harina
Sal al gusto
PREPARACIÓN:
Derretir la manteca en una cacerola de fondo grueso de capacidad suficiente para acomodar todos los ingredientes y con holgura para revolver. Freír las cebollas en la manteca derretida y caliente a fuego lento, evitando que se doren demasiado. Cuando estén brillantes, agregar la carne y el corazón. Remover para saltear la carne con las cebollas durante unos 10 minutos. Entre tanto, aplastar el ajo con alcaravea y un poco de sal. Para realizar esta operación utilizar la hoja de un cuchillo pesado. Retirar la cacerola de fuego. Agregar la paprika y la mezcla de ajo y se remueve rápidamente con una cuchara de madera. Cuando la paprika haya quedado absorbida, añadir el agua caliente (si se echa agua fría la carne se endurece). Poner la cacerola tapada a fuego lento y dejar cocer 1 hora, más o menos. Una vez braseada la carne (el tiempo de cocción depende del corte utilizado), se agrega el tomate, los pimientos y agua suficiente (de nuevo caliente) para obtener la consistencia de una sopa. Salar ligeramente y proseguir la cocción, a fuego lento, otros 30 minutos. Incorporar las patatas y cocer hasta que el goulash esté bien hecho. Para hacer las albóndigas de pasta, mezclar el huevo, la harina y la sal, como si de hacer pasta italiana se tratara, dándole la forma de pequeñas albóndigas con la mano. Cinco o seis minutos antes de servir, se agregan al guiso, bien separadas, para que no se apelmacen, las cocéis unos minutos. El tamaño de estas albondiguillas serán de 1/4 de cucharadita.
Servir el Goulash y las albóndigas humeantes en cuencos hondos. La carne debe estar tierna pero sin deshacerse.
GOULASH DE RES
Esta es la variación más conocida del plato típico del Goulash Húngaro que explicamos antes y que está elaborado con pimentón y nata agria.
El pimentón dulce de buena calidad, como el de la Vera, da un color y sabor incomparables a este plato. Tanto ese pimentón como la alcaravea se ponen en el «Ros» porque de este modo se acentúa su sabor. Se puede hacer encima del fogón o en el horno. El goulash se sirve acompañado de tallarines con mantequilla, y es un excelente plato único de invierno.
INGREDIENTES:
para 6 personas:
900 g. de carne de res para guisar.
400 g. de cebollas.
30 ml. (2 cucharadas) de aceite.
1 diente de ajo.
5 ml. (1 cucharadita) de semillas de alcaravea.
15 ml. (1 cucharada) de pimentón dulce.
15 ml. (1 cucharada) de harina.
400 g. de tomates maduros pelados.
1/4 de litro de caldo de res.
Sal y pimienta negra recién molida.
De 45 a 60 ml. (3 ó 4 cuchara de nata agria).
PREPARACIÓN:
Limpiar la carne con un paño húmedo y quitar el gordo. Cortarla en dados. Secarlos con papel de cocina. Pelar y cortar la cebolla en rodajas. Calentar el horno a 150 grados C. (bajo). Calentar el aceite en una cazuela (que tenga tapadera y se pueda meter al horno) a fuego vivo, hasta que empiece a humear. Incorporar la carne por partes y dorarla por todos los lados dando vueltas. Sacar la carne de la cazuela con una espumadera, ponerla en un plato y conservarla al calor. Bajar el fuego, echar las cebollas a la cazuela y freírlas con poco fuego durante 8 ó 10 minutos hasta que estén blandas y algo doradas, dándoles una vuelta de vez en cuando. Pelar el ajo y picarlo y machacarlo con la alcaravea en el mortero.
Añadir a las cebollas el ajo/alcaravea y apartar la cazuela del fuego, mientras se le agrega el pimentón y la harina. Volver la cazuela al fuego durante 1 ó 2 minutos, revolviendo continuamente. Echar a la cazuela los tomates con su líquido, el caldo y salpimentar al gusto; mezclar bien y llevar a ebullición, Añadir la carne a la cazuela tapar bien y guisar despacio a fuego muy bajo o en el horno durante 2 horas o hasta que este tierna, dando una vuelta de en cuando. Antes de servir, desengrasar con una espumadera, con rebanada de pan o con papel de cocina. Rectificar el punto de sazón e Incorporar la nata agria fuera del fuego y servir inmediatamente.
SOPA GOULASH.
INGREDIENTES:
Para 4 personas.
300 gramos de buey
3 cebollas grandes
1 cucharada de paprika
3 dientes de ajo
1 ramillete de hierbas (tomillo, laurel, perejil)
2 patatas
1 decilitro de aceite
1 cucharada de harina
1/2 bastoncillo de pan
1 decilitro de crema de leche fresca
1/2 litro de caldo
sal y pimienta.
PREPARACION:
Quitar los nervios y la grasa a la carne, cortarla en dados. Pelar y majar el ajo. Pelar y picar finamente las cebollas. Calentar el aceite en una cazuela y una vez bien caliente, sofreír la carne, cuando este bien dorada, añadir las cebollas y el paprika, mezclar de nuevo, rociar con el caldo y medio litro de agua; salpimentar y añadir el ramillete de hierbas y el ajo: Dejar cocer a fuego lento durante 2 horas. Calentar el horno (temperatura media); cortar el pan a rebanadas finas; colocarlas sobre la plancha del horno y tostarías por ambas caras. Pelar las patatas; lavarlas cuidadosamente y escurrirlas; cortarlas a pequeños dados. Al cabo de 2 horas de cocción de la carne, añadir las patatas en la cacerola; dejar cocer aproximadamente 1 hora. Al finalizar la cocción, sacar el ramillete de hierbas; añadir la crema; mezclar; dejar que hierva 2 minutos y luego verter la sopa en la sopera. Servir la sopa muy caliente con cuscurros (croutons) de pan aparte.
Trucos: En general estos platos típicos, a pesar de lo largo de su preparación, son muy sencillos de preparar y no existe ningún truco en particular, salvo dos. El primero, ya indicado en alguno de nuestros otros platos típicos, es el de escoger un buen corte de carne, con gusto y blanda y no la usual bandeja de “carne para guisar” que encontramos en la mayoría de los super. La elaboración de un buen plato típico o de cualquier otra receta, comienza con el proceso de selección de los ingredientes en el mercado, carnicería o pescadería de confianza. Sin buenos ingredientes, jamás se pueden elaborar buenos platos, típicos o no.
Un segundo truco, y este si propio de esta preparación, es el de que se deja reposar de un día para otro, si es en invierno fuera del refrigerador y si es en cualquier otra época del año, en el interior del mismo. El día que se va a servir se calienta a fuego muy lento y removiendo de vez en cuando pues el fondo de la salsa puede tender a pegarse al fondo de la olla con lo que se estropearía todo el plato.
Guarnición
Se debe servir con una guarnición de späzli, que es una pasta de huevo fresca, algo complicada de preparar.
Una alternativa es poner unos Gnocci (Ñoquis) de patata frescos salteados en mantequilla, o un arroz Piläw (pilaf). Incluso unos simples espaghetti de pasta fresca pueden acompañar muy bien el plato.
Maridaje: Por supuesto un excelente vino tinto de mucho cuerpo es lo ideal para acompañar este plato típico húngaro. Si optaís por mantener toda la comida en casa, os sugiero probeis un caldo magiar de la región vinícola de Mór, preferiblemente de la variedad Ezerjó, que suelen tener mucho cuerpo.
Buen apetito y que os aproveche !!!
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